La prueba del exudado faríngeo es sin duda una de las pesadillas de los niños. Más allá del miedo, es importante saber que esta prueba ayuda a la detección de microorganismos que provocan una infección en la garganta, y que por ello se vuelve tan necesaria, puesto que entre los microorganismos pueden estar bacterias como el Streptococcus, para el que se requiere de un tratamiento específico si se quieren evitar complicaciones.

Pero ¿por qué asusta tanto? La respuesta es sencilla: por el procedimiento para realizarla. Tu médico te pedirá que inclines la cabeza hacia atrás y que abras la boca lo más posible, para poder verte las amígdalas. Si no se alcanzan a ver, se colocara un abatelenguas para bajar la lengua y poder tomar la muestra. Después frotará suavemente un hisopo limpio contra la parte posterior de la garganta, las amígdalas y cualquier área enrojecida o inflamada para recoger una muestra que luego se procesa para determinar la presencia de bacterias.

No queremos alarmarte, pero quizás sea necesario que te realices esta prueba con frecuencia, porque en los últimos años la automedicación ha generado resistencia de las bacterias a los medicamentos.